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21-07-2017

Japanese Breakfast y la vuelta del pop dance espacial

“Soft Sounds From Another Planet” es un disco mucho más abierto, espacial y por lo general más redondo que su predecesor.
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Tan sólo un año después de su debut en solitario, Michelle Zauner, alias Japanese Breakfast, nos trae la continuación de aquel álbum que surgía de la inquietud tras la pérdida de su madre y su retiro para cuidar de ella. Mientras “Psychobomb” resultaba un LP más rabioso, menos independiente y más cercano a las sonoridades de otras mujeres que hacen rock en los Estados Unidos, “Soft Sounds From Another Planet” es un disco mucho más abierto, espacial y por lo general más redondo que su predecesor.

Zauner tarda en desprenderse de la etiqueta lo fi apenas un minuto, el primero de ‘Diving Woman’, que es un corte prácticamente perfecto para abrir el disco: sugerente y misterioso, guiado por el bajo, y que recuerda a Blank Realm o -como ella misma propone- a Deerhunter. A partir de aquí, el abanico de posibilidades que nos abre la cantante de ascendencia coreana (sí, de japonesa no tiene un pelo) resulta de lo más pintoresco. Y es que la oferta de “Soft Sounds From Another Planet” olvida la inmediatez nerviosa de artistas como Waxahatchee o Mitski y se dedica más a tontear con el shoegazing, delays dream pop y atmósferas cósmicas y relajantes a la vez que hermosas. El momento más surrealista del disco llega en el corte de pop futurista ‘Machinist’, con caja de ritmos, autotune, y que narra una historia ficticia de una mujer que se enamora de un robot. Lo sorprendente de esta marca llamativa en el tracklist es que ni salta, ni resulta forzada, y además adapta definitivamente al oyente a la vasta variedad de sensibilidades que va a recibir.

Aunque su nuevo álbum no resulta tan desangelado ni desgraciado, Japanese Breakfast no deja de lado el pesar existencial o la muerte como temáticas recurrentes en su lírica. Simplemente en esta ocasión los repasa de forma menos desamparada, gracias, en parte, a la nueva capacidad evocadora de su sonido, que hace más fácil al oyente perderse en los mundos que crea Zauner. Así se suceden arrebatadoras y adorables canciones como ‘Boyish’ o ‘Till Death’, con unos arreglos fantásticos, que las elevan por encima de nada que nos hubiera ofrecido la de Oregon previamente. Cada corte del disco resulta en una nueva propuesta de forma y fondo. Una nueva historia con tintes siempre afectados y sentimentales, contenidos en un espacio con delays, bajos profundos, y melodías (saxos, teclados, guitarra) casi siempre remarcables.

El segundo LP de Japanese Breakfast tiene una segunda mitad más pausada y menos arriesgada. La salvan los infinitos aderezos instrumentales, que, junto a unas letras que se mueven entre la acidez y la pena, siguen haciendo a Zauner destacar sobre la dilatada competencia que tiene en su país. No parece fácil -ni realista- decir que “Soft Sounds From Another Planet” es un punto y aparte en el Indie Rock americano de la actualidad, puesto que, aunque ofrezca muchas salidas nuevas a sonidos gastadísimos, tampoco posee herramientas para convertirse en un álbum trascendente a nivel global. Lo que sí se puede asegurar es que resulta un antes y un después en la carrera de Michelle Zauner, que, como hiciera Angel Olsen el año pasado, ha decidido salirse de la caja con el rótulo que reza “chica quejosa que hace música deprimente” y se ha mostrado recia en un estilo más personal y sin embargo más desarrollado.

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