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30-12-2018

Razones por las que escuchar a U.S. Girls (Meghan Remy)

Cada nuevo disco de Meghan Remy, alias U.S. Girls, ha sido un poco más accesible que el anterior. En otras palabras, música pop irresistible, pero que, a la vez, se resiste al simple easy listening, con giros musicales inesperados.
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Cada nuevo disco de Meghan Remy, alias U.S. Girls, ha sido un poco más accesible que el anterior. De los abismos hauntológicos de “Introducing...” (Siltbreeze, 2008) saltó a los intentos melódicos de “Go Grey” (Siltbreeze, 2010); y, tras conocer a Maximilian “Slim Twig” Turnbull, pareja sentimental y creativa, empezó con “U.S. GIRLS ON KRAAK” ((K-RAA-K)³, 2011) un claro tránsito hacia una concepción más asequible de la canción, más glam en “Gem” (FatCat, 2012) y entre el funk, el dub y el disco en “Half Free” (2015), su debut para la mega-indie 4AD.

En “In A Poem Unlimited” (4AD-Popstock!, 2018), Remy sigue facilitando las cosas al oyente sin dejar de ser ella misma. Todavía le divierte que nos sintamos incómodos. Todavía es incapaz de dejar de hacer canciones que no sean innegablemente suyas. Cuando le pregunto si tenía algún plan maestro para este disco, contesta, escuetamente: “Solo me puse a hacer canciones y, claro, lo que surgió era mío”.

En otras palabras, música pop irresistible, pero que, a la vez, se resiste al simple easy listening, con giros musicales inesperados, una voz que todavía puede desafinar y temáticas que no suelen aparecer en canciones pop de éxito, no al menos expresadas de forma tan contestataria. Caramelos envenenados como los que, hace un tiempo, nos ofrecieron Black Box Recorder. Ella gusta de llamar a su operación “música pop consciente”.

Uno de los argumentos principales que recorre “In A Poem Unlimited” es la mujer y los abusos de poder, pero no crean que Remy trata de coger el viento de cola del #MeToo. “Llevo diez años hablando de estos temas, pero solo ahora, por desgracia, parecen haber llegado a los medios ‘mainstream’. Es algo que me ha preocupado toda la vida. No es nuevo. Desde los principios de la humanidad cargamos con esto”.

“Mi disco se comentará desde todos los puntos de vista. Casi desde demasiados puntos de vista. Este sobreanálisis es resultado de internet, una máquina de producir contenidos”

¿Le preocupa a Remy que su nuevo trabajo vaya a ser analizado solo desde un punto de vista activista? ¿Hablamos cada vez menos de música cuando hablamos de música? “Mi disco se comentará desde todos los puntos de vista. Casi desde demasiados puntos de vista. Este sobreanálisis es resultado de internet, una máquina de producir contenidos. Sale un nuevo álbum y se desmonta en porciones de contenido: análisis de las letras palabra por palabra, viaje al estudio de grabación, etcétera. Si un disco no genera contenidos, te los inventas”.

 Para lidiar con los efectos abrumadores de ese “contenido infinito” al que se referían Arcade Fire, Remy desconecta siempre que puede. “De hecho, no tengo internet en casa”, afirma. “Intento ser cauta con el tiempo que invierto en la red y ser crítica con todo lo que leo. Ahora mismo es difícil dar con medios fiables: todo es información sesgada”.

Uno de los primeros avances de “In A Poem Unlimited” fue “Velvet 4 Sale”, canción (muy canción, muy estructurada) sobre responder a la violencia masculina con más violencia. “Es todo solo fricción / Pero no olvides la venganza”. Con su empuje de funk seventies y su aire blaxploitation, suena a tema principal de alguna cinta imaginaria del subgénero rape-and-revenge. Remy acepta la idea y ríe. Después explica de qué película real provino la inspiración: “Esta canción se basa en el tema principal de ‘Psychomania’ (Don Sharp, 1973), grabado por Frog (proyecto del compositor John Cameron con músicos jazz y de sesión). Puro funk psicodélico”.

“Solemos empezar así”, dice Remy, hablando en plural, porque en U.S. Girls cuenta mucho musicalmente la opinión de Turnbull. “Hay algo que nos llama la atención y nos inspira, y tratamos de recrear de algún modo ese sonido. Pero no haciendo simples versiones. Por ejemplo, en el original no había ese solo delirante cerca del final. Es nuestro teclista tocando no la guitarra, sino el clavinet. La señal está manipulada. Todo fue totalmente improvisado”.

Para construir los nuevos temas, U.S. Girls creó primero maquetas a partir de samples, para después dejar a su banda (el grupo space jazz The Cosmic Range) reinterpretar aquello, con ayuda en los arreglos de Turnbull y Louis Percival. Por primera vez grabaron en un estudio de verdad, en lugar de con herramientas DIY. “La idea era hacer algo tan bueno, que sonara tan bien, que alguien quisiera llegar a samplearnos. Tomar partes del pasado para crear algo fresco. Creo que lo hemos logrado”.

Remy cita como partes del Frankenstein resultante “desde mucho hip hop, algo de lo que Percival controla, hasta Gainsbourg, un favorito de mi marido, pasando por David Bowie, Scott Walker, George McCrae... Mucho jazz. Mucho disco”.

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